“No estoy enferma. Pero tampoco me siento yo misma.”
Esa fue la sensación que finalmente me llevó a buscar más allá del botiquín... hacia algo más práctico, más natural —y sorprendentemente poderoso.
En lugar de otra botella de cápsulas de cúrcuma, me topé con una guía escrita por una maestra herbolaria que estuvo al borde de la muerte por cáncer… y que usó remedios ancestrales para volver más fuerte que nunca.
Dentro encontré remedios que jamás había visto en blogs de bienestar. No eran consejos vagos ni “superalimentos” de moda, sino recetas paso a paso con ingredientes como ajo, menta, jengibre… y una flor olvidada que relaja la tensión muscular en minutos.
Y aquí viene lo más impactante…
El secreto no eran solo los ingredientes. Era cómo
se combinaban.